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January 28 Nuevo Estatuto de Autonomía de AndalucíaOs dejo una dirección donde podéis encontrar el TEXTO DEL NUEVO ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE ANDALUCÍA:
Aquí una web que ha abierto la Junta de Andalucía para dar información sobre el Estatuto:
January 24 Un australiano vende su VIDA por 5.800 Dólares en Ineternet¿Quieres ser yo?Un australiano vende su vida (amigos, trabajo, identidad) por 5.800 dólares en Internet“Se vende vida”. El titular podría indicar que alguien pone a la venta algún tipo de elixir de juventud, o que está dispuesto a entregar a alguien a cambio de dinero, pero no van por ahí los tiros. Se trata de vender la identidad, el nombre, las relaciones, el trabajo incluso. El australiano Nicael Holt ha conseguido vender por 5.800 dólares (algo más de 4.400 euros). A principios de este mes, Holt, de 24 años, colgó su anuncio en la conocida web de subastas Ebay, con el anuncio “New life for sale!” (“Nueva vida en venta”). Holt incluía en el posible trato la venta de su nombre, su número de teléfono y todas sus pertenencias. El precio de salida era de 3,90 dólares. La subasta se cerró ayer al precio de 7.500 dólares australianos (5.800 dólares americanos). El comprador se hace llamar "ridderstrade".Por ese precio, Holt, que está dispuesto a seguir adelante con el trato si ridderstrade paga en metálico, ofrece no sólo su nombre o pertenencias, sino todo lo necesario para que el comprador se convierta en el propio Holt. Así, le presentará a todos sus amigos y “amantes potenciales”, aclarando que son “unas ocho chicas con las que he estado flirteando”. También vende una antigua relación con una ex novia. Como todo esto no podría hacerse sin cierta formación, ofrece un curso de cuatro semanas para aprender a ser Nicael Holt. El curso incluye clases de surf, para aprender a hacer el pino y a hacer malabares con fuego. El comprador que adquiera la personalidad de Holt podrá también contar con la posibilidad de acceder a un “trabajo itinerante repartiendo fruta a partir de marzo” y a un repertorio de seis chistes. Holt, estudiante de Filosofía del estado de Nueva Gales del Sur, declaró ayer que está dispuesto a cumplir su parte del trato y a hacerlo por escrito, si es que alguno de las cinco pujas más elevadas se revela auténtica. “Si alguna de ellas es real, lo haré seguro y por escrito, porque creo que puede ser realmente interesante”, dijo ayer a la televisión Australian Broadcastin Corporation. “Pero si las siguientes cinco pujas no son serias, creo que debería dejarlo”. Ebay no ha hecho comentarios sobre la extraña subasta colgada en su espacio, pero ha permitido en todo momento que siga su curso. El País.COM, 24 enero 2007 El Presidente, Zapatero, homenajea a las víctimas de Atocha en su 30º AniversarioZapatero reconoce "la aportación definitiva del PCE y CC OO a la democracia"El presidente homenajea a las víctimas de Atocha en el 30º aniversario de los asesinatosL. R. AIZPEOLEA - Madrid - 24/01/2007 El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció ayer "la aportación definitiva de Comisiones Obreras y el partido comunista a la transición democrática y su consolidación". Zapatero hizo este reconocimiento público, inédito en un jefe del Ejecutivo, en un emotivo homenaje en La Moncloa a los abogados asesinados en 1977 en un despacho laboralista de la calle de Atocha. El presidente recibió a la Fundación de Abogados de Atocha la víspera de cumplirse 30 años de aquel ataque de la extrema derecha que costó la vida a cuatro abogados y un trabajador. En la noche del 24 de enero de 1977, pistoleros de extrema derecha irrumpieron en el despacho de abogados laboralistas situado en el número 55 de la calle Atocha, de Madrid, dedicado a asesorar a trabajadores de Comisiones Obreras y ametrallaron a las nueve personas presentes. Fallecieron los abogados laboralistas Javier Sauquillo, Javier Benavides, Serafín Holgado, Enrique Valdevira y el trabajador Angel Rodríguez. Resultaron heridos Alejandro Ruiz, María Dolores González, Luis Ramos y Miguel Sarabia, que ha muerto hace pocos días. El atentado lo ejecutaron pistoleros de extrema derecha -vinculados al sindicato vertical y a la Triple A- en un momento decisivo de la transición democrática, un año después de la muerte de Franco, cuando aún eran ilegales CC OO y el PCE, y causó gran conmoción. Zapatero se refirió ayer a ese momento de la reciente historia de España en presencia de Alejandro Ruiz, María Dolores González, la ex eurodiputada socialista Francisca Sauquillo, hermana de Javier; Cristina Almeida y José María Mohedano, compañeros del despacho de Atocha, y el secretario general de CC OO de Madrid, Javier López. "España salía de un túnel oscuro, largo, duro; tocaba con las manos esa poderosísima esperanza que representan la libertad y la democracia, y los asesinatos de Atocha representaron un momento no sólo de dolor y angustia sino también de incertidumbre sobre el futuro que merecían los españoles, en tantas ocasiones negado por la fuerza. Era la incertidumbre sobre una democracia que empezaba a ser la única forma política por la que los españoles podían y debían apostar", dijo Zapatero, que recordó que él entonces tenía 17 años. Zapatero homenajeó "la contribución de estos 30 años" de CC OO; "la aportación imprescindible, determinante a la transición" del PCE; y la de los abogados laboralistas a "esta familia de demócratas defensores de los trabajadores". "Un país se reconoce y se siente orgulloso de sí mismo y puede levantar la cabeza ante la historia cuando es capaz de reconocer a gente que nunca va a protagonizar la historia con mayúsculas, pero es la gente que de verdad hace la historia. Abogados laboralistas, trabajadores, gracias por estos 30 años, desde la memoria, el dolor y el reconocimiento a tanta lucha", terminó. El País.com, 24 de enero de 2007 Más fotos en : http://www.elpais.com/fotogaleria.html?id_galeria=3325&anchor=elpfot&k=matanza_Atocha Liberia: Peace in ProgressOs dejo un vínculo en el que podéis ver un reportaje fotográfico sobre Liberia que dice mucho y producido por Médicos del Mundo.
Espero que os guste
January 23 JSA CORDOBA APUESTA POR EL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A MORIR DIGNAMENTE COMO UN DERECHO DE LA PERSONA“Es necesario que se abra un debate social serio y sin tapujos que lleve a una regulación exhaustiva y rígida de la eutanasia”.
“Los jóvenes socialistas creemos que la muerte, al igual que cualquier otro momento natural de la vida, también debe ser tratada con la misma dignidad que el resto de hechos que acontecen en la vida de una persona. Por ello estamos convencidos de que el derecho a morir dignamente debe ser reconocido como otro derecho más del ser humano”, ha afirmado el Secretario General de Juventudes Socialistas de Andalucía en Córdoba (JSA-Córdoba), Pablo Lozano.
“Los y las jóvenes socialistas abogamos, y así lo expresamos en nuestros documentos ideológicos, por la legalización de la eutanasia activa en personas que estando en poder de sus facultades, sean conscientes de que desean morir. Personas que se encuentren en una situación irreversible que desde su punto de vista les prive de toda dignidad. La regulación deberá ser lo más exhaustiva y rígida posible a fin de no cometer el más mínimo error en su aplicación”, ha explicado Lozano.
“Cuando conocemos algún caso de eutanasia activa nos solidarizamos con el dolor de esa persona y al igual que ella nos gustaría que cesara. Entonces, por qué no regularizar el procedimiento a seguir en estos casos. Por supuesto, somos conscientes de que hay una vida humana en juego, y por ello la legislación y los procedimientos a seguir han de ser extremadamente exhaustivos, con pluralidad de dictámenes coincidentes de facultativos y expertos, y siempre como último recurso, amparado y regulado por Ley” ha afirmado el Secretario General de JSA-Córdoba
En cuanto al debate que se ha abierto recientemente sobre la eutanasia, Lozano considera positivo que esto suceda, pero pide un tratamiento “serio y sin demagogias ni hipocresías de un asunto que no puede ni debe tratarse con ligereza”. Al mismo tiempo considera que para que este debate dé frutos, “es necesario que deje de ser un asunto que depende de que se produzca un determinado caso que salte a las primeras páginas de los diarios y a los titulares de los informativos de radio y televisión. Ha de tener una continuidad, para que se pueda llegar a conclusiones serias”.
“Por ello respetamos la decisión del Gobierno de no abordar inmediatamente la reforma legislativa sobre este asunto. Pero creemos que hay mucho que debatir, y consideramos que sería una buena alternativa que desde el Parlamento se empezara a estudiar con seriedad el asunto, con el fin de impulsar ese debate y pulsar el sentir de la sociedad al respecto”, ha afirmado el Secretario General de JSA-Córdoba.
“La sociedad en general se siente identificada y se solidariza con aquellas personas que, debido a los sufrimientos físicos o psicológicos que les produce una determinada enfermedad solicitan la eutanasia. Estos padecimientos hacen que ellos consideren que su dignidad como seres humanos, quizá su valor más importante, se ha rebajado a mínimos inaceptables en una sociedad civilizada, y la sociedad y las Administraciones Públicas han de hacer algo para que esta situación no se prolongue innecesariamente. Si velamos durante toda la vida de un ser humano para que sea lo más digna posible, por qué no velar por el último momento de ésta”, ha concluido Lozano January 22 Campaña por la DiversidadEl INJUVE ha puesto en marcha una campaña por la Diversidad, dentro de la Campaña que ha puesto en marcha el Consejo de Europa por la Diversidad, los Derechos Humanos y la Participación.
Se ha puesto en marcha una Web que os recomiendo, y desde la que aquellos que sean intolerantes pueden ser ayudados y aquellos que no lo somos, podemos ayudar.
Espero que la visiteis!!!
January 18 Esperare a Madeleine con un ramo de lilasEsperaré a Madeleine con un ramo de lilasLa mujer tuvo una vida intensa entre España y Francia e inspiró una canción a Jacques Brel
Cuando Madeleine Z. se sentó por primera vez en una silla de ruedas, las lágrimas le arrasaron los ojos. Ocurrió hace año y medio. El dependiente de la ortopedia, que le ajustaba los pies a los soportes, levantó la vista y le preguntó: -Señora, pero ¿por qué llora? -Porque mi sueño por fin se cumple-, respondió ella mirándole burlona, -porque por fin tengo un chico rubio con los ojos azules a mis pies. Sólo me falta el champán. Madeleine Z., de 69 años, bromeaba con casi todo. También con su enfermedad, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una dolencia degenerativa que iba paralizando su cuerpo. "La ELA", decía con un delicado acento francés, "es quedarse como un espagueti demasiado cocido". En los días previos a su muerte, encerrada en su piso sin ascensor frente al Mediterráneo, el humor no la abandonó. -¿Crees que hay algo después de la muerte? -No sé, te enviaré un telegrama. Y si paso por Madrid, saludaré. Una ligera risa rubricaba cada una de sus ocurrencias. Cuando hablabas con ella por teléfono, preguntaba: "¿Cómo hace por Madrid? ¿Bueno? Aquí el mar está en calma y hace un sol fenomenal". "Fenomenal" era su palabra talismán. Fenomenal era meter las narices en un libro y viajar por él; fenomenal, los dueños de las casas que tuvo que limpiar para sobrevivir tras quedarse viuda; fenomenal preparar cuscús para sus invitados cuando aún estaba sana; fenomenal su repartidor de butano, y su amigo Pepe, y el chino de la tienda de abajo; y la gente que conoció a raíz de su enfermedad: la médica, el psicólogo, los voluntarios de DMD; y, por supuesto, todos esos animales que, según decía, la encontraban a ella: perros, gatos, una boa y una mona a la que llamó Sofie. Y hasta un loro español que aprendió a hablar francés. Todo fenomenal. Y allí estaba la sonrisa de la Madeleine de antes de enfermar, en todas las fotografías que ella señalaba con sus manos de marioneta. Una mueca vital que le ampliaba la boca y le iluminaba los ojos, destacados con grueso trazo de perfilador y pestañas de celuloide. De casi todo ello -el cabello color platino de quien fue modelo de peluquería, la silueta menuda, el rostro terso- apenas quedaba rastro en el último mes de su vida. Salvo los gestos pícaros y la sonrisa. "Sí, he tenido una vida simpática", reía, y a continuación, remachaba, enérgica, "pero no quiero estropearla. Quiero morir, pero bien". Simpática puede que no sea la palabra que defina tantos años -69- de avatares. Intensa y extrema, desde luego. -No sé, supongo que lo que hago ahora es escaparme -contaba con el gesto de una niña sorprendida en falta- igual que me he escapado toda la vida, igual que escapé de una muerte probable cuando tenía siete años. París, abril de 1944. Madeleine se encontró un día subida en un vagón de madera atestado. "Creo que el tren iba camino de Alemania, no sé si nos deportaban por judíos o por comunistas", dice. Pocos meses antes, la niña, como única superviviente de su familia, dice que tuvo que reconocer en las calles ocupadas de la capital francesa los cuerpos de su padre, un biólogo comunista empleado en el Jardín Botánico, y de su madre, un ama de casa judía. "Del tren recuerdo sobre todo el frío, un frío tremendo. Y que me escondí bajo un banco, y que al ver unos pantalones, me aferré a ellos". Su salvador la llevó a un refugio en un pueblo cercano a la frontera. Luego la devolvieron a París. Su niñera tardó dos años en encontrarla. "Era el 26 de diciembre de 1946", rememoraba. "Cuando bajé del coche, los niños se reían de mí, porque llevaba sandalias y unos calcetines llenos de agujeros". Una tía suya la ingresó en un internado. Se escapaba a visitar iglesias cuando iba a almorzar a casa de la tía. Para eludir el colegio, se casó con 15 años. También huyó de su marido, cuatro años más tarde, un militar mercenario que la sometía a abusos a diario. En las últimas noches de su vida, entre el torpor químico y la duermevela, Madeleine aún viajaba desde su cama en Alicante al Palacio de Justicia de París. Se veía bajando la escalinata, después de oír a una juez: "Usted ya no tiene hijos". Para renunciar a su primer marido, tuvo que dejar atrás a sus dos niños. Una Madeleine de escasos 20 años se hizo modelo de peluquería y bajó a las cuevas humeantes de Saint Germain, donde también se sumergía el jazz. "Se pueden hacer muchas cosas en un año y medio, ¿no te parece?", decía, "éramos jóvenes, liberales y sin complejos. Entrábamos tres en un bar y salíamos 20". En algún restaurante, compartiendo vino y caracoles, se topó con un Georges Brassens malhablado, dadivoso y borrachín. El cantautor le daba sus poemas para que los vendiese puerta a puerta por los distritos ricos de París. "Le contaba a las sirvientas que eran canciones de amor, y los compraban", reía. Ella se llevaba un porcentaje. Comió callos con Jacques Brel, un tipo con mal carácter y lo suficientemente generoso para llevarse la guitarra a las cárceles y a los hospitales. Madeleine le acompañaba a cantar allí. "Bueno, una vez le di un plantón. Creo que algo tuve que ver con una canción que se llama Madeleine, muy simpática, que habla de un hombre que espera con un ramo de lilas a una chica que nunca llega. Cuando la cantó por primera vez en mi presencia, me preguntó: '¿No te recuerda a algo?". En 1960, escapó -de nuevo- de su experiencia troglodita en la bohemia de París con un viaje a Evian. En una terraza, un hombre delgado y elegante le preguntó: "Señorita, ¿no es triste beber sólo agua? ¿por qué no la endulza con un poco de Ricard?" "¿Por qué no?", respondió ella. No se separaron en los siguientes 26 años. Madeleine inició una vida confortable, primero en Grenoble y luego en la Riviera francesa, con Jean-Pierre, el apuesto caballero que resultó ser directivo de la empresa de licores. Además de hacer desfiles de peluquería, posaba con zapatos "y pantalones para niños, por lo pequeña que era", reía. "¡Ah, y otra cosa! Una vez, en una cena, le pregunté al director de una fábrica de sostenes '¿para ser modelo, qué talla necesito?'. 'La 95', me contestó. Pues fui a un cirujano y me hice operar. Así que también de sujetadores fui maniquí". Nuevo destino, Barcelona. Un lujoso ático de noches interminables. "Cada vez que hacías una fiesta, te mandaban un policía para vigilar que no se reuniera mucha gente. Yo le preguntaba: '¿Quiere usted beber algo?'. Y él: 'No, gracias, que estoy de servicio'. '¿Y un zumo de naranja?'. Aceptaba. Le poníamos dos partes de vodka, que no olía, y uno de zumo. Cuatro horas después se despertaba, cuando ya habíamos montado una buena". En un viaje a Alicante, Jean-Pierre compró un local. "Le cobraron dos millones de pesetas [12.000 euros], en 1967, imagínate el timo". Pero consiguieron montar el primer restaurante francés de Alicante y lo regentaron durante casi 20 años. Madeleine era una treintañera que aún no entendía el suficiente español como para interpretar los brutales piropos que generaba su minifalda. Jean- Pierre y ella tuvieron que casarse, porque la Guardia Civil, entraba, noche tras noche, al restaurante a preguntar por su sospechosa relación. Lo hicieron en 1971. Ella estaba embarazada sin saberlo. Las fotos de entonces son tumultuosas. Clientes y restauradores levantan sus copas entre el humo y la noche. Los días se iban en madrugar, ir al mercado, "dar de desayunar a mis hombres" (su marido y su hijo) y cocinar boeuf bourgignon, sopa de cebolla y conejo al vino blanco. O en navegar hasta Tabarca y pescar al amanecer. Un día feliz, los dos hijos de su primer matrimonio aparecieron a verla en Alicante. En 1984 dejaron el restaurante porque el marido había enfermado de una miocardiopatía. Moriría dos años después. "Sufrió muchísimo. Cada noche me decía: 'Quítame los tubos y déjame morir', y yo no supe qué hacer". Madeleine nunca volvió a dormir. Ni a tener dinero. "Me sentía fatal. Vacía. No aguantaba el silencio. Me puse a vender gofres en una caravana, me hacía 100 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, así que tuve que dejarlo". Para mantenerse ella y su hijo adolescente, decidió limpiar casas. Se acostumbró a disfrutar de su coche, de sus libros, de sus plantas, de su amante, de entrar en un bar a la hora del aperitivo y leer el periódico mientras oía las conversaciones. "He sido una chica de taburete. No sabes las cosas que aprendes". Eso fue antes de enfermar. Porque el día a día de Madeleine era, ahora, muy distinto. "De la silla a la cama, de la cama a la silla, y eso cuando no me duele mucho la espalda. Hoy no podía salir de la ducha", decía por teléfono dos días antes de su muerte. "Desvestirme es peor que vestirme. Como una vez al día y no todos los días. Hay días que me olvido". Ella, que explicaba con mimo cómo condimentar las ostras crudas para robarles todo su sabor: -Vinagre de maíz, pimienta molida y echalot [cebolleta]. Su horizonte, la cama, la televisión, libros en francés con las hojas amarillas, una amiga que le sube el periódico, la limpiadora una vez a la semana, tres mapas del mundo de los lugares a los que quiso viajar y el mar detrás de la cristalera. El Mediterráneo, que escrutaba todos los días desde hacía 40 años. "Cuéntame el mar, Madeleine", le pedía por teléfono su amigo César, también enfermo de ELA, desde su pensión sin ventanas, atado a una cama, "cuéntame el mar". Y Madeleine comenzaba, suavemente: "Cuando se va el sol la luz es una maravilla. Hoy está tranquilo, no hay olas, como me gusta a mí; lo prefiero enfadado. Hoy no veo Tabarca, hay un barco grande, un congelador italiano... Sí, yo conozco mi mar a fondo". EL PAÍS, 18/01/07
"Mi libertad es morir con dignidad"¿Os habéis cuestionado alguna vez que desearíais si tuvierais una enfermedad degenerativa?
¿Os habeis planteado que piensan vuestros familiares sobre ello?
¿Creeis que tener un familiar a vuestro lado que no pueda hablar, ni ser cómo siempre fue, sólo sufrir, eso os hace mejores?
Habrías muchas preguntas .........
Cuando tienes un familiar con una enfermedad como la de Madeleine Z. (padeció una Esclerosis Lateral Amiotrófica (http://www.ninds.nih.gov/disorders/spanish/esclerosis_lateral_amiotrofica.htm) se tienen que tomar una serie de deciones que, en un principio, te puedas sentir decepcionada de tí misma. Puedes pensar ¿es que no lo quiero lo sufieciente?. Pero luego, te das cuenta que lo quieres tanto, que lo necesitas tanto, que tenerlo postrado en una cama, sin poder hablarte, y viendolo como no le calman los dolores las miles de pastillas y potingues que se tiene que tomar, y como se va apagando poco a poco, como cada día le cuesta más respirar, abrir los ojos, ... quizas sería mejor (siempre que lo decida la persona) que no siguiera a tu lado de una forma física.
Ante esto, ¿de verdad una persona, que no sea quién lo padece, puede decidir sobre otra?.
Mi madre no está de acuerdo en que done mis órganos si me pasa algo, y supongo, que tampoco está de acuerdo en que sea donante de médula, ni done mi cuerpo para la ciencia, pero ella no puede decidir por mí ..... por eso veo bien el Testamento vital y la eutanasia.
Madeleine Z. decidió cuando morir, la ELA ya estaba avanzada, pero ella decidió hasta donde la iba dejar que llegase ... Él, murió ahogado, por todo lo que la ELA produce, porque de ésta no mueres, mueres por los efectos que causa.
Él sufrió hasta el final y decidió hasta el final, .... quería vivir, ... la ELA se lo impidió, no le dió ni los 5 años que le dio a Madeleine Z., pero, ¿qué hubiera pensado y decidido Él si huibera estado 5 años postrado y probablemente comiendo por un tubo metido por la garganta?....
La eutanasia, ¿es un asesinato o una forma de dejar libres a las personas?.... como decía Madeleine Z. : "MI LIBERTAD ES MORIR CON DIGNIDAD?.
Os pego el artículo publicado en El País sobre esta luchadora.
"Mi libertad es morir con dignidad"Madeleine Z. escribió una carta proclamando su deseo y defendiendo la eutanasiaAdemás de cartas a sus familiares y amigos, además de la misiva al juez informando de su decisión de quitarse la vida en pleno uso de sus facultades, Madeleine Z. entregó una carta a EL PAÍS en diciembre. En ella expone su situación, que la enfermedad degenerativa, necesariamente fatal, que sufre no le deja "poco a poco... nada, ¡ni esperanza!". Dice que no quiere vivir en silla de ruedas, ni que le limpien, ni comer sobres. "Hay mucha gente como yo, pero no se atreven. No es un crimen. No es un asesinato". Madeleine, una viuda de origen francés que vivía en Alicante desde 1967, ya no salía de casa. Necesitaba parches de morfina para controlar sus dolores. Se quitó la vida el viernes pasado en compañía de dos voluntarios de su grupo proeutanasia. Después de la primera entrevista que mantuvo en su casa de Alicante con este periódico, el 12 de diciembre pasado, Madeleine Z., la enferma de 69 años que decidió quitarse la vida el pasado viernes en compañía de dos voluntarios de la asociación para el Derecho a Morir Dignamente (DMD), a la que ella pertenecía, comunicó su idea de iniciar un diario. La mujer, muy aficionada a la lectura, enamorada del desierto, de los inmensos escenarios de Tuareg, la novela de Alberto Vázquez-Figueroa, aseguraba que a veces ponía blanco sobre negro sus pensamientos. En el siguiente encuentro, celebrado el 28 de diciembre, la mujer, afectada desde 2001 de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad progresivamente paralizante y mortal, en la que los músculos se debilitan (hasta la parada respiratoria, por atonía del diafragma), dijo: "He tirado las páginas que escribí, porque me salían cosas muy tristes. No merece la pena. Pero sí que hay algo que debo entregarte", dijo. El texto manuscrito tiene tres folios e incluye tachones y alguna incorrección (su lengua materna era el francés). Dice lo siguiente: "Sabes, desde que me han dicho que tengo esta enfermedad ELA [esclerosis lateral amiotrófica] he perdido las ilusiones. Es difícil, es lo peor. Una frase bonita que he leído: después de las montañas hay estrellas. Qué bonito para la gente que puede luchar contra sus males. ELA no te deja nada sabiendo que poco a poco... nada ¡ni esperanza! Paz Peace MIR (Paz, en ruso, escrito en alfabeto cirílico) Paix Y libertad. Sin libertad no hay paz. Si la gente no tiene libertad de hacer su trabajo. Si estos señores que te ayudan a encontrar tu paz física, corporal, mental (no hablo de espiritual) están perseguidos para los que tienen las riendas del Estado, ¿dónde está la libertad? ¿la paz? Yo quiero dejar de "no vivir". Yo quiero poder dar las gracias a estos amigos sin temer que vayan a la cárcel. Mi libertad es tener mi derecho de vivir. ¿En una silla de ruedas? No. ¿Que me limpien el culo cada día a día, menos sábados y fiestas? No. Que mi comida sea de sobres (sabor a...) No! Mi libertad es morir con dignidad. Sin pedir: por favor, un vaso de agua, vino, whisky. Yo quiero morir con la cabeza alta, dando un beso a los que me ayudan con su cariño, sus palabras. Hay mucha gente como yo pero no se atreven. No es un crimen, no es un asesinato, es llegar a acercarse a un ser humano que no puede aguantar verse cada día más inútil (un espagueti con más de tres minutos de cocción). Según los católicos el alma vive. A quién le importa los huesos y la carne. Dar de comer a los gusanos, buena idea. Ellos también tienen derecho de nutrir la próxima generación. Pero Yo [esta última palabra subrayada] tengo Derecho de Morir con Dignidad". Madeleine pasaba muchas horas mirando frente a la cristalera. Le gustaría haber sido creyente. Pensaba que morir era como dormirse. -¿Dónde voy yo? ¿Qué voy a encontrar yo?-, se preguntaba sobre lo que hallaría después- si pudiera, después, hacer un viaje por encima de Alicante y llamar y decir, mira lo que estoy mirando desde arriba, qué pequeños somos. -También he pensado sobre la camisa que me iba a poner, tenía miedo de pasar frío, y después pensé, 'idiota'. Y también pensé, qué libro me voy a llevar, y me contesto otra vez, 'idiota'. Pero callaba un momento: -Me gustaría pensar que hay algo. Me gustaría saludar a mi marido y pelearme con él, sería fenomenal. -¿Pelearse? -¿Sería más divertido, ¿no? Y reía. EL PAÍS, 18/01/07
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